El bueno que hacía de malo

ENTREVISTA: Desayuno con Paco Hidalgo

Foto cedidaOjos azules, mirada atenta y sonrisa abierta, franca. Paco Hidalgo lleva un tatuaje misterioso en el brazo y el origen de ese misterio no nos lo explica, en lugar de eso, mira cómplice a su mujer y añade: -“No lo sabe ni ella. Podría decíroslo… pero entonces tendría que mataros y claro, mejor no”. Se ríe. Por un momento hemos visto esa chispa “de malo”, el aura con que  envuelve sus personajes cuando encarna a un villano.

Varias cosas sorprenden y realmente no tienen por qué en la carrera de Paco Hidalgo. Comienza su recorrido teatral a los 29 años –“Tras haber trabajado ya de de muchas cosas”, tal y como apunta, para añadir: “Que esos ya son muchos años”. Su primer contacto fue con el grupo alicantino “Palo mayor”, que dirigía por aquel entonces (1998) Andrés Vinaches, hoy día director del grupo de teatro clásico del grupo de teatro universitario de la Universidad de Alicante. Su primer texto, “Luces de bohemia”. Parece ser que Ramón del Valle-Inclán, mano a mano con Max Estrella y el resto de bohemios, tuvo la sutileza de embelesar al futuro actor tanto que un año después de aquel estreno abandonaba Alicante para cursar primer año de la Licenciatura de Artes Escénicas de la Escuela de Arte Dramático (ESAD) de Murcia.

No era su lugar, no todavía. El alicantino abandonaba Murcia en segundo de licenciatura, esta vez con dirección Madrid. No quería medias tintas, como él mismo explica: “No tenía edad para estudiar teatro, yo quería hacer teatro. Y eso que respeto mucho la ESAD, pero no era mi sitio”.

Otro de los aspectos, si se deja a un lado su vocación tardía pero sobradamente exitosa, es el hecho su profundo respeto por todos los soportes y niveles de la interpretación. Es decir, el gran público conoce principalmente a la figura de Paco Hidalgo por trabajos como el suyo en la serie televisiva “Sin tetas no hay paraíso” mientras que él, el propio Paco Hidalgo es conocedor de obras clásicas mucho menos demandadas por ese gran público y ha interpretado papeles con perspectivas muy diferentes en soportes varios. Una cosa no quita a la otra y los tópicos no son más que eso: tópicos.

De esta forma, Hidalgo es una personalidad que sorprende: por la claridad de sus ideas, por su calidez, por su franqueza. Una personalidad que disfruta con lo que hace porque, precisamente, no se ha dejado llevar por límites, por edades, por academicismos… por tópicos.

VÍDEO: Paco Hidalgo en “El Arriero”. Trailer.

FOTOS: Más imágenes de Paco Hidalgo

La entrevista a Paco Hidalgo. Próximamente en La Tramoya.

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